domingo, 18 de octubre de 2015

PREJUBILACIONES EN LIBERBANK

“Chorizada” en grado de tentativa

Algún sindicato ha calificado la oferta de prejubilaciones del empresario LBK como una estafa, y razón no le falta. Otros han dicho que si los trabajadores lo aceptan, pues allá ellos. Desde luego puede adivinarse tras la iniciativa empresarial el ánimo de lucro del actor (aquí salta a la vista), que utilicen engaño bastante para hacer incurrir a la víctima en error (en la oferta parece que todo el mundo se marchará con el 75% neto, como mínimo), induciéndole a realizar un acto de disposición (firmar) en perjuicio propio (más abajo veremos hasta qué punto). Y nosotros en CSICA decimos que para ser una estafa le falta  la voluntad maliciosa de delinquir. Lo que sucede es que, como decía el profesor Sampedro, el tigre mata, no porque sea malo sino porque es tigre. Cada uno a lo que está acostumbrado.

Así que lo dejaremos en “chorizada en grado de tentativa” (porque todavía no ha firmado nadie). No podemos dejar de referirnos además de al fondo, que a ello vamos ahora, también a la forma, a la puesta en escena. Cualquiera que haya frecuentado ambientes académicos sabe que en materia de gestión de personas la salida de los trabajadores de la empresa es una etapa fundamental de dicha gestión. Se enseña también que la imagen de la empresa (y más si ésta es de servicios) debe cuidarse de manera especial en el momento de la desvinculación. Pero, claro, para ello no vale con haber pasado por delante de la Universidad. Hay que entrar. Y tampoco viene en el “Marca”.

Lo que sí viene en los diarios deportivos es eso de las cámaras hiperbáricas que utilizan algunos deportistas de élite para conservarse jóvenes. No creemos que sea esto a lo que se refiere el Jefe de relaciones laborales cuando señala como objetivo del Plan “el rejuvenecimiento” de la plantilla, aunque cualquier sabe. Rejuvenecer tiene que ver con “relevar”, con sustituir lo viejo por lo nuevo, y en eso no están, seguro. Parece que tuvo intención de referirse, con poco acierto, a reducir la edad media de la plantilla. Fijaros, si hubiera dicho “desviejar” todo el mundo le hubiera entendido, porque eso es lo que pretende el empresario y el término existe en la RAE, pero ha querido darle un tono “académico” en un párrafo que no aparece en la Intranet y por eso lo recogemos aquí, además de porque pasará a los anales de la (mala) gestión:

Algunos estudios reflejan  que los trabajadores de mayor edad, cercanos a la jubilación,  registran un cansancio y desmotivación superior, a consecuencia del mayor recorrido profesional previo y de la incertidumbre del futuro inmediato. Todo ello, no cabe duda, supone una minoración en el rendimiento obtenido en su trabajo.”

Cuando dijo “trabajadores de mayor edad” seguro que se quiso referir a trabajadores con formación elevada, con una experiencia importante, que han sido postergados, vilipendiados, perseguidos hasta los dispensarios médicos, atacados en su dignidad, tal vez con el fin de ir “preparándolos”  para que acepten sin rechistar chorizadas como la que nos ocupa.

Y de incertidumbre nada. Todo apunta que el texto salió sin revisar, porque en caso contrario hubiera reparado su autor en que la incertidumbre laboral es un mal de jóvenes. Los más viejos no tenemos ninguna incertidumbre. Lo que tenemos es la certeza absoluta del escaso futuro de una empresa dirigida por personas que ya han acreditado que no pegan una al derechas, que viajan en dirección contraria a la de sus rivales de mayor éxito y también de lo que se enseña en las Universidades (a los que entran). Certeza absoluta, nada de incertidumbre.

Acertó, sin embargo, con lo del cansancio. Cansados todos, los viejos y los jóvenes, de soportar desprecios y patadas durante 4 años. Cuatro largos años de presión deliberada y desmesurada, cuatro años de acciones capaces de desmotivar a cualquiera, cuatro años de “catequesis” para que todo el mundo comulgue ahora con estas ruedas de molino.

Se nos ha hurtado a los sindicatos la oportunidad de cumplir la Ley y negociar en nombre de este colectivo. Se nos ha prohibido, incluso, acompañar individualmente a cada uno de los afectados. Respetamos en CSICA profundamente la autonomía de la voluntad de todos y cada uno de estos compañeros/as, pero es nuestra responsabilidad que el consentimiento que puedan prestar sea un “consentimiento informado”.

Salvo algún error cometido al interpretar la imprecisa y mal redactada oferta empresarial, aquí os dejamos algunas reflexiones que deberíais tener en cuenta antes de dar por concluida con una firma no sólo un contrato de trabajo, sino todo lo que a él se anuda en el ordenamiento jurídico. En el momento de firmar se acabaron los derechos. La renta mensual que pretenden no tiene incrementos por IPC, antigüedad, etc., si pagaran todo de una vez tendríamos una deducción del 30% del IRPF pero no así cuando es en forma de renta. No olvidéis tampoco que si estáis cobrando el paro dejaréis de hacerlo. Algunos no pueden jubilarse anticipadamente a los 63 años por falta de años de cotización y el paro que cobren tendrán que pagárselo a la SS para conservar sus expectativas de pensión. Y un etcétera que no cabe en un comunicado.

El empresario hace una oferta impresentable cuando exige que la otra parte ponga fin a sus derechos en un solo acto, mientras que él únicamente aporta en el momento de la firma una promesa de pago.

Y es que el empresario a cambio de la firma promete “indemnización así como en diferido” durante 4 años, oferta con evidentes perjuicios para el trabajador, y tendenciosa si es verdad que tienen el dinero en una cuenta, algo que puede ser verdad y no haber sucedido.  Esta promesa empresarial  sólo tiene un pilar de apoyo para el trabajador, la confianza de que cumplan lo que firman. Pero no olvidéis, amigas y amigos, que la confianza es como el virgo, sólo se pierde una vez, y este empresario ya ha incumplido anteriormente lo firmado con otro colectivo importante de prejubilados que debieron acudir a los tribunales porque les quisieron “soplar” unos 15.000 euros a cada uno de las cantidades que tenían firmadas en un contrato.

Análisis de los números.
Hace 3 meses os adelantamos que, a juzgar por el coste total publicado en el BOE de Menéndez (La Nueva España) de 111 millones,  estábamos ante una prejubilación al 50% sobre el salario bruto. Pero ni eso. Los números que adjuntamos sobre un hipotético prejubilado medio nos dicen que ni llega a ese porcentaje ¡pero además, con valores netos!. Podéis observar que la pérdida efectiva neta que sufre este prejubilado medio es superior a lo que cobra, neto también.

Y otro dato más, esa renta que percibirá este prejubilado medio está muy lejos del neto que le pagará la pensión de la Seguridad Social. Así que lo dicho: una chorizada en grado de tentativa porque esperamos que no estéis tan desesperados como para que estos tipos se salgan con la suya.

Y una reflexión final. Suenan, hasta en el Banco de España, tambores de absorción. Los que absorben pagan bastante más por largarse. Y faltan pocos meses.

Tic, tac, tic, tac.


2 comentarios:

  1. Ya no sorprende nada, aunque todavia hay margen para la estupefaccion. Se pretende vender unas bajas incentivadas llamando a los destinatarios de tal medida practicamente "deshechos" o "estorbos andantes". Desde luego el Sr. Navarra una vez mas pone su sello a su infausta trayectoria marcada por la crueldad y la falta de escrupulos mas absoluta.

    Desde luego la Empresa tiene razon cuando habla de desmotivacion de este colectivo sobre todo si coges a un empleado de expansion de 56 años y lo mandas a 1000 km a un pueblo de Asturias. Solo una Empresa guiada por personajes como el Sr. Navarra podria maltratar y faltar al respeto al colectivo que ha dedicado toda una vida al Banco y que ahora ve como en los ultimos años de su carrera, no solo se los maltrata si no que se les marca como indeseables e inutiles, en un comunicado que parece mas una proclama de la Alemania de los años 30 que una propuesta de extincion contractual seria.

    Como se va a fiar la plantilla de estos señores si paga un dividendo a los accionistas debiendo 70 millones a trabajadores y al SEPE.

    Sobran las palabras...

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  2. De todas estas infamias aprendemos y salimos fortalecidos. Hace ahora cinco años se manifestó que un trabajador con 58 años podia desempeñar perfectamente su trabajo. Ahora, con 57, 58, o 59 se está un tanto desfasadesmotivado.

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