domingo, 13 de marzo de 2022

 

13 de Marzo de 2022

No son las ventas, el objetivo eres tú.

 Asistimos desde hace casi tres lustros a la paulatina destrucción del sector bancario en nuestro país, sin que ningún actor social de relevancia se haya posicionado en contra. Más bien al contrario, los empleados de banca hemos podido leer declaraciones de máximos responsables del Banco de España y del BCE hace menos de un año, como las siguientes:

  «El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, considera que la destrucción de empleo en el sector bancario es inevitable y no descarta que se produzcan más fusiones para ganar eficiencia, dada la baja rentabilidad de los bancos.»

   El economista 14/03/2021.

 «El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, ha defendido que la banca española es solvente, pero ha subrayado que tiene retos por delante que le obligan a seguir ajustando costes y a reducir su exceso de capacidad.»

 La información 29/04/2021.

 Declaraciones como éstas, han contribuido a que la banca española continúe destruyendo empleo y cerrando oficinas quince años después del comienzo de la crisis financiera iniciada por la quiebra de Lehman Brothers, en dos mil siete.

 En dos mil veintidós, podemos asegurar que España es el país europeo en el que porcentualmente, más bancos, sucursales y empleos del sector se han destruido.

 Han desaparecido más de 60 entidades de crédito, se han cerrado más de 25.000 sucursales y se han destruido más de 120.000 empleos.

 Los beneficios de todo el sistema financiero del país van a parar a los consejos de administración de unas pocas entidades y de sus accionistas. El oligopolio que tanto había ansiado la gran banca española, es hoy una realidad.

 La reducción del número de entidades de crédito se vio favorecida por la desaparición de las cajas de ahorros tras innumerables fusiones y absorciones, transformaciones en bancos y salidas a bolsa, lo que junto con la quiebra de pequeños bancos dejó poco más de una decena de entidades relevantes como principales actores financieros del país.

 El cierre de oficinas bancarias, pese a contar con la lógica oposición popular, no deja de ser una facultad de cualquier entidad. No se puede obligar a un banco a abrir o cerrar centros de negocio donde estime oportuno y así lo han hecho, despreciando por completo su responsabilidad social corporativa.

 Habiéndose visto favorecidos por la concentración bancaria y ejecutando a buen ritmo el cierre de sucursales, a los accionistas y consejos de administración de estas grandes entidades españolas sólo les quedaba otro escollo para poderse repartir entre unos pocos el beneficio resultante de toda la actividad financiera del país, reducir los gastos de personal.

 Los empleados eventuales fueron los primeros, fácilmente prescindibles, fueron causando baja a medida que vencían sus contratos.

 Para los demás, la reforma laboral de 2012 allanó el camino. Facilitó la formalización de innumerables ERTES y ERES en el sector financiero comenzando una destrucción de puestos de trabajo sin precedentes que sigue a día de hoy. (Se da la circunstancia de que la redactó quien luego se encargó de despedirlos, cobrando minutas millonarias por ambos servicios. Sagardoy abogados).

 A los gestores de Liberbank no les debían parecer suficientes las medidas legales anteriores para reducir los gastos de personal, y se lanzaron a retorcer la legislación vigente para lograr su objetivo. Se firmó un ERTE sólo con una parte de la representación legal de los trabajadores, vulnerando los derechos fundamentales de la libertad sindical de la parte excluida, ostentando el dudoso honor de ser la única entidad financiera del país que ha perdido un ERTE en el Tribunal Supremo (a pesar de lo cual, siguió sin pagar). Aplicaron modificaciones sustanciales en las condiciones de trabajo de manera unilateral y sin justificación, convirtiéndose así en la entidad más judicializada del país. Ofrecieron excedencias anuales pactadas renovables, dejando a este colectivo en un limbo legal que impedirá que accedan a su pensión en las condiciones que debieran haber tenido, pues ya se jubilarán habiendo entrado en vigor las modificaciones de la «ley Escrivá» cuando lo hagan.

 Pero si hay una medida adoptada por los gestores de Liberbank, puesta en marcha con el objetivo de reducir los gastos de personal, contraria a toda ética profesional, es la de haber instaurado y promovido una cultura empresarial diseñada para conseguir que el mayor número de empleados posible abandone su puesto de trabajo. Bien por aceptar una desvinculación pactada, bien por causar baja voluntaria o bien por ILT.

Para conseguirlo los gestores de Liberbank no han dudado en fomentar una organización del trabajo que se presenta perfecta como caldo de cultivo para el desarrollo de gravísimas patologías laborales, ignorando y contradiciendo los más elementales principios de prevención de los riesgos psicosociales, con actuaciones tales como:

  • Limitar hasta la nulidad las atribuciones que los empleados tenían en su        quehacer diario.
  • Sustituir sus tareas por tareas rutinarias de escaso valor añadido.
  • Despreciar sistemáticamente la experiencia y las capacidades adquiridas.
  • Nombrar superiores jerárquicos con perfiles amenazantes y avasalladores.
  • Realizar «despidos ejemplarizantes con cierta periodicidad», a la postre        improcedentes.
  • Fomentar en el empleado el miedo a ser despedido o trasladado si no cumple sus objetivos, sistemáticamente.
  • Fijar objetivos inalcanzables o de muy difícil cumplimiento.
  • Realizar seguimientos exhaustivos de la actividad comercial del empleado    con periodicidad irrisoriamente breve.
  • Requerir del empleado que informe una misma acción comercial hasta en    cuatro soportes diferentes.
  • Degradar y vejar al empleado obligándole a remitir correos electrónicos a su superior con expresiones del tipo «hoy no he vendido nada», cuando la     entidad dispone de sobrados medios para conocer las ventas diarias de cada uno.

 ... y un largo etcétera.

 Exigimos al departamento de recursos humanos de UNICAJA, que adopte las medidas necesarias para cesar el hostigamiento sistemático que sufre gran parte de la plantilla de origen Liberbank, y que no permita que se perpetúen en nuestra organización las conductas de mobbing institucionalizado heredadas de la extinta Liberbank. Si estas conductas persisten, nos veremos obligados a acudir a los tribunales de justicia.

 Desde CIC SIBANK rogamos a todos los compañeros que nos remitan aquellas conductas sufridas susceptibles de ser catalogadas como mobbing.